La mujer y el deseo

La relación de la mujer con el deseo de ser deseables en lugar de por el deseo de ser conocidas y amadas.

Esta relación de la mujer con el deseo de ser deseables en vez de considerarlo como un aspecto normal del carácter femenino, lo veo como un mal del desarrollo de las mujeres en sociedades en las que se espera que estas agraden a los hombres.

La compulsión de ser deseadas y deseables socava la propia dirección, la auto confianza, la autodeterminación.

¿QUE SIGNIFICA PARA TI QUERER SER DESEADA?

¿DONDE PONEMOS NUESTRO PODER PERSONAL?

Nos descubrimos queriendo ser:

– la madre perfecta
– la amiga ideal
– la amante seductora
– el cuerpo esbelto
– la vecina amable
– la jefa competente

QUEDAMOS ATRAPADAS POR IMÁGENES, EN VEZ DE CONOCER LA VERDAD DE NUESTRA VIDA.

Cuando nos sentimos frustradas, resentidas o perdemos el control. Que nos pasa realmente. Por qué llegamos a esos extremos?

Porque hemos sacrificado nuestros deseos y nuestras necesidades reales en base a los compromisos que hemos hecho con los demás.

Porque nunca decimos directamente lo que queremos, lo insinuamos.

Porque puede que ni siquiera sepamos lo que queremos.

ENTONCES…COMO RESTABLECER NUESTRA AUTORIDAD PERSONAL

¿Tenemos tiempo para nosotras mismas o estamos abrumadas por las necesidades y demandas de los demás?

La compulsión oculta de ser deseable o querida nos pone bajo una especie de hechizo mágico que hace que nuestra conducta sea confusa para los demás e incluso para nosotras mismas.

En una cultura patriarcal como la nuestra tenemos dos mitos creados para controlar el poder y los valores femeninos.

El mito de la vieja arpía, la bruja desvitalizadota. Este mito de la vieja arpía temida nos habla como símbolo de la mujer exigente emocionalmente. Cuando nosotras actuamos como si nuestros deseos fueran demasiado poderosos y pudieran dominar la libre voluntad o el buen sentido de la otra persona. Estamos reinventando la psicología negativa de la vieja bruja. Donde el poder de la mujer se describe como algo desvitalizador, abrumador, venenoso.

Solo cuando hablamos directamente, con una auto confianza segura, salimos de este sentido negativo del deseo femenino. Esto es, que no tenemos que esconder nuestras necesidades, que estas no son peligrosas.

El otro mito es el de la MUSA (antitesis de la bruja desvitalizadora). Cuando en una cultura patriarcal como la nuestra se habla de esto, se nos dice que el poder de la mujer es su belleza, en tanto esencia de vitalidad y de vida. Hoy en día lo podemos ver como la mujer niña anoréxica.

Ser Objeto del deseo, significa no poseer un núcleo del yo.

En este sentido, la MUSA siempre permanece bajo el control de su amo, es la vida del amo la que queda potenciada y completada a través de su inspiración.

Verse como objeto del deseo de otro, alimenta una idea falsa de que mantenemos al otro bajo nuestro control a través de nuestras acciones, de nuestros logros, de nuestra imagen.

Un trabajo importante en esta transformación de convertirnos en SUJETOS de nuestro propio deseo, es trabajar con los complejos ocultos. Cuando nuestros complejos se hallan velados a nuestra conciencia, pueden convertirse en monstruos, apagando nuestra vitalidad y socavando nuestra motivación.

Esto es lo que en la psicología profunda viene denominándose la integración de la propia SOMBRA.

En este trabajo de desarrollo de la Identidad Femenina lo presentamos en el módulo II del Taller.

¿QUE SIGNIFICA SER EL SUJETO DEL DESEO?

Básicamente despertar el sentido real de autodeterminación, esto es atrevernos a expresar con claridad (asertividad) nuestras propias necesidades y desarrollar esta soberanía en nuestra propia vida. Ejercer este derecho, nos lleva a asumir con plena responsabilidad nuestros deseos.

Responsabilizarnos significa responder por una misma, decidiendo éticamente y siendo sincera. Responsabilizarse es el paso siguiente a ser asertiva.

Solo dentro del marco de dicha soberanía personal es como puede desarrollarse la cara más amable del deseo, a través de la responsabilidad y de la autodeterminación de vivir de una forma compasiva y consciente.

El primer paso importante a dar en este camino de autodescubrimiento es salir de la creencia de que el poder femenino se basa en la belleza. Si no salimos de esta identificación en ser el objeto deseado por el hombre, nosotras mismas estamos impidiendo el que podamos alcanzar el próximo nivel de desarrollo, la capacidad de conocer y de mantener nuestras propias verdades en todos los dominios de nuestra experiencia.

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