Poema II

Vengo de un lugar sombrío y triste
Allí recompuse mis deseos,
mis propósitos, mis anhelos…
Traigo zapatos nuevos que
andan solos, y pies desnudos
deseando apretarse a la tierra.
Vengo de la informe e indigna dispersión;
de donde el “yo” se hace trizas y
descompuesto en indelicadas miserias
se esconde, asustado, del mundo.
De ese lugar maldito, donde
cada cierto tiempo el dolor
te obligar a pasear sin prisas.
Fui coherente; estuve, asustada, hueca,
sin ilusiones… , pero supe anclarme en el
tiempo, aislar mis sueños,
respirar e1 vacío… y dominar mi ego.
Vengo de pararme en esquinas inmundas,
de calles informes…
De dormir en rincones llenos de
miedo y soledad.
De abrazar sentires redondos, profundos,
intensos, armónicos, esenciales…
que solo me afloraban en sueños.
De saber que son (y muero por ello) utópicos,
Imaginarios, ingenuos, bobos.
Vengo de comprender,
de asimilar y aceptar la terrible realidad
de que los dioses, hoy, tenemos cuerpo

E. S.