Poema

Venerables Artemisa y Afrodita:

Desde este claro de luna el que me encuentro, yo os invoco.

Venid y ayudadme a despertar mis sentidos resecos; traedme el olor del salitre y el azahar, la presencia cálida del sol sobre la piel, el sabor agridulce de los frutos del verano, el deleite de las caricias sin prisa.

Artemisa, toma de la mano a mi Hestia y confiérele el coraje para actuar y arriesgar, para expresar con firmeza, para que no olvide que al miedo sólo se le combate mirándolo de frente.

Tráeme el movimiento en el aire, muéstrame la visión desde el vuelo, regálame unas alas que me guíen hacia la autonomía, y unas manos pacientes para cuidar de mí misma.

Afrodita, toma de la mano a mi Atenea y estimula su creatividad con tu alquimia; libérame de los lastres y vuélveme ligera, transforma mi plomo en oro. Mantenme unida a la renovadora naturaleza salvaje y confiada en el fluir de los ciclos Vida/ Muerte/ Vida; devuélveme a la intuición y al instinto.

Fertilízame con el numen de la tierra, desenrolla con tu danza el fuego de mi espíritu, aviva con tu aliento las ascuas del deseo, albergadas en algún lugar entre mi corazón y mi vientre.

Invísteme de tu alegría, regálame un cascabel que me evoque el tintineo de tu risa, recuérdame con tu contoneo el disfrute de mi cuerpo.

Enséñame a amar, conéctame con la empatía, caldéame con la intimidad compartida, con el abrazo. Permite que me cale la vida, no quiero una soledad despoblada.


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