Nivel 1. La mujer y el deseo de ser
Poema. C.F. 34 años. Licenciada en Historia del Arte.
Poema. E. V. 42 años. Psicóloga.
Carta a Jasone. A. U. 30 años. Psicóloga.
Carta a mi diosa interior. J. 49 años
Carta a Artemisa M. 32 años; C. forestal
Carta a Perséfone. E. 25 años; Fisioterapeuta
Nivel 3. Sanar la ruptura madre-hija
Dibujo 1, I. 25 años; Historiadora del arte. Dibujo 2, C. 35 años; psicóloga. Dibujo 3, M. 51 años; Ama de casa
Carta a mi madre C. 35 años; psicóloga
Fragmentos de una carta M. 51 años; Ama de casa
Texto 1 (El vacío) I. 25 años; Historiadora del arte.
- Texto 2 (Extasis) I. 25 años; Historiadora del arte.
Poema
Venerables Artemisa y Afrodita:
Desde este claro de luna el que me encuentro, yo os invoco.
Venid y ayudadme a despertar mis sentidos resecos; traedme el olor del salitre y el azahar, la presencia cálida del sol sobre la piel, el sabor agridulce de los frutos del verano, el deleite de las caricias sin prisa.
Artemisa, toma de la mano a mi Hestia y confiérele el coraje para actuar y arriesgar, para expresar con firmeza, para que no olvide que al miedo sólo se le combate mirándolo de frente.
Tráeme el movimiento en el aire, muéstrame la visión desde el vuelo, regálame unas alas que me guíen hacia la autonomía, y unas manos pacientes para cuidar de mí misma.
Afrodita, toma de la mano a mi Atenea y estimula su creatividad con tu alquimia; libérame de los lastres y vuélveme ligera, transforma mi plomo en oro. Mantenme unida a la renovadora naturaleza salvaje y confiada en el fluir de los ciclos Vida/ Muerte/ Vida; devuélveme a la intuición y al instinto.
Fertilízame con el numen de la tierra, desenrolla con tu danza el fuego de mi espíritu, aviva con tu aliento las ascuas del deseo, albergadas en algún lugar entre mi corazón y mi vientre.
Invísteme de tu alegría, regálame un cascabel que me evoque el tintineo de tu risa, recuérdame con tu contoneo el disfrute de mi cuerpo.
Enséñame a amar, conéctame con la empatía, caldéame con la intimidad compartida, con el abrazo. Permite que me cale la vida, no quiero una soledad despoblada.
Mantenme receptiva al cambio, ilumina mi conciencia con el foco de la concentración y hazme ver el valor de aquello sobre lo que pongo mi atención, porque eso está impregnado de mi amor.
Venid y dignificadme, honradme con vuestra presencia, mantened viva en mí la llama de lo sagrado.
Ahora sé que estáis conmigo. Gracias.
Vengo de un lugar sombrío y triste
Allí recompuse mis deseos,
mis propósitos, mis anhelos...
Traigo zapatos nuevos que
andan solos, y pies desnudos
deseando apretarse a la tierra.
Vengo de la informe e indigna dispersión;
de donde el "yo" se hace trizas y
descompuesto en indelicadas miserias
se esconde, asustado, del mundo.
De ese lugar maldito, donde
cada cierto tiempo el dolor
te obligar a pasear sin prisas.
Fui coherente; estuve, asustada, hueca,
sin ilusiones... , pero supe anclarme en el
tiempo, aislar mis sueños,
respirar e1 vacío... y dominar mi ego.
Vengo de pararme en esquinas inmundas,
de calles informes...
De dormir en rincones llenos de
miedo y soledad.
De abrazar sentires redondos, profundos,
intensos, armónicos, esenciales...
que solo me afloraban en sueños.
De saber que son (y muero por ello) utópicos,
Imaginarios, ingenuos, bobos.
Vengo de comprender,
de asimilar y aceptar la terrible realidad
de que los dioses, hoy, tenemos cuerpo
E. S.


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